jueves, 1 de septiembre de 2011

Poblamiento de America

Prehistoria de América

Nuestro continente en la Prehistoria
Una cultura por descubrir
Gracias al estado actual de las investigaciones, podemos obtener una visión aproximada y objetiva de las más lejanas épocas prehistóricas americanas, que se remontan a miles de años atrás.


Entenderemos por Prehistoria de América al estudio histórico de los pueblos aborígenes americanos, desde el origen del hombre en este continente, hasta el período en que comenzó el contacto de los pueblos indígenas con los descubridores y conquistadores.
A la llegada de los europeos, América estaba poblada -desde las regiones subárticas hasta el extremo austral- por una diversidad de pueblos, que se habían desarrollado en variados y diferentes niveles culturales. Coexistían aborígenes que se encontraban desde un primitivo estado salvaje hasta en núcleos urbanos de altas culturas civilizadas.
El progreso no fue un fenómeno uniforme, algunas regiones evolucionaron más rápido que otras, imponiéndose como focos innovadores que posteriormente difundieron sus conocimientos a otras zonas.
¿Cómo se pobló esta región?
Está bien establecido por la ciencia que el género homo no se originó en el continente americano. Los estudios de las investigaciones prehistóricas sitúan en Africa los procesos más antiguos de hominización.
Los hombres que poblaron América -luego de vivir por miles de años en las regiones europeas, africanas y asiáticas- fueron los homo sapiens sapiens. Por lo tanto, el continente americano se mantuvo al margen del proceso de hominización y solo se integró a él en el Paleolítico Superior.
El hombre no es originario de América. Para explicar de dónde vino el hombre a América, los investigadores han desarrollado diversas teorías. Con el avance de las investigaciones y gracias a las modernas técnicas de datación, ha sido posible reconstruir, de manera bastante aproximada, la historia del poblamiento americano.
Hace más de un millón de años atrás comenzó una época llamada Edad de los Hielos, cuando inmensas masas de hielo cubrieron gran parte de los continentes. Son cuatro lasglaciaciones que se han identificado tanto en el Viejo Mundo como en América, que reciben diferentes nombres.
Se habla de épocas glaciales o glaciaciones porque corresponden a un máximo de clima frío, existiendo entre ellas períodos de retroceso de los hielos o interglaciales.
La última glaciación (Würn o Wisconsin) habría hecho bajar el nivel de las aguas de los mares del planeta, dejando al descubierto grandes extensiones de tierra.
Geológicamente se ha comprobado que los continentes de Asia y América estuvieron unidos.
a. ¿Primeros pobladores o descubridores?
Sobre el poblamiento de América se han tejido una serie de conjeturas, al igual que un número respetable de tesis, algunas de las cuales son, hoy por hoy, teorías para muchos cientistas y estudiosos y leyes para otros















Cabaña de la era Paleolítica
Tan es así que, de la procedencia de estos primeros pobladores, se llegó a decir que provenían de algunas de las tribus perdidas de Israel, específicamente de la flota de Ophir de Salomón y de Jobal, ambos descendientes de Noé; o, sin duda, como dice otra versión, parte de los huidizos hombres que se regaron por el mundo después de la caída de la torre de Babel. Esta tesis del origen judío fue sostenida por hombres como Bartolomé de las Casas, Rodrigo García, el Padre Durán, el historiador B. de Roo y Lord Kingsborough.
Grotius, por su parte, en un intento que puede calificarse de ficción poética, dice tener pruebas que aseguran que el poblamiento del norte del Istmo de Panamá tenía su origen en el norte de Europa; los de Yucatán tendrían su origen en Etiopía; los peruanos, en China y los demás habitantes del cono sur, en el Pacífico Occidental. Más sensata resulta la proposición de John Ranking para quien el poblamiento americano fue el producto de migraciones tártaras y mongólicas.
Pero el afán científico de identificar a los originarios pobladores del continente, incluido el eslabón perdido de la evolución humana, llevó a hombres de buena fe, como al argentino Florentino Ameghino, a postular la tesis del autoctonismo. Su posición tiene que ver con las osamentas encontradas en el sitio de Mercedes, en la proximidades del arroyo Frías, las cuales, según Ameghino, correspondían a un individuo que debió vivir en el terciario, en las zonas de la pampa argentina (Homo pampeanus). En su imaginario árbol genealógico del hombre incluyó a: pithecukites, antrhropos, homínidos primitivos, tetraprothomo, diprothomo, homo, homo pampeus y homo sapiens. Con sus muestras óseas se dirigió a Europa, donde las autoridades en el tema demostraron que los especímenes exhibidos no eran otra cosa que monos.
Sobre la pretensión de Ameghino, el norteamericano Alex Herdlicka, postulante de la teoría del poblamiento a través del estrecho de Bering, de la que hablaremos más adelante, nos dice que el hombre no es originario de América, por lo que ni siquiera debiera plantearse la posibilidad; que el hombre procedió de otra latitud y su llegada debió ser durante el paleolítico superior; que la evolución del hombre que pobló América no se detuvo, como se pone de manifiesto cuando llegaron los españoles, los cuales encontraron una diversidad humana muy especial en este continente.
También se ha vertido tinta sobre los viajes fenicios y vikingos al continente americano, los que, en modo alguno, constituyen antepasados remotos del hombre americano. Sin embargo, sobre estos últimos se sabe hoy que, para 986, un joven islandés de nombre Bjarni Herjolfsson, de manera accidental, fue arrastrado a la costa atlántica de América del Norte y, pese a que algunos sostienen que con él se inician las colonias vikingas en América, lo cierto es que no llegó a desembarcar. Es Leif Ericsson quien fundó la primera colonia de este grupo humano en costas americanas, en un paraje al que denominó Vinlandia o Tierra del Vino, luego de visitar áreas denominadas por él: Helluland o Tierra de las Rocas Planas (posiblemente Baffin), Markland o Tierra de los Bosques (posiblemente Labrador). La duración de las colonias vikingas se enmarcan entre los años 1001 al 1020. Lo que no parece ponerse en duda, sobre estos navegantes, es que Helluland y Markland debieron estar entre las latitudes 64° ­ 58°  norte, con una extensión hacia el sur a 52° de latitud.
Indígena mexicano.
Las tesis más aceptadas sobre el poblamiento o descubrimiento de América las podemos comenzar a precisar en los planteamientos de Alex Herdlicka y el mexicano Pablo Martínez del Río quienes sostienen que el paso se dio por el estrecho de Bering y las Islas Aleutianas.
Herdlicka, según Comas, sostiene que en su "área septentrional —se refiere a América—, se conocen cuatro períodos más o menos sincronizados con los del pleistoceno europeo, fenómeno de interés para nosotros, ya que es unánime la creencia de que el estrecho de Bering fue el paso obligado de los más numerosos y más antiguos contingentes humanos procedentes del noreste asiático", y agrega: "Parece demostrado que existió, a fines del pleistoceno, la posibilidad material del paso terrestre a través de Bering gracias al descenso del nivel del océano, con motivo de la última glaciación (en el Viejo Mundo esta se denomina Würm y equivale a la de Wisconsi, en el Nuevo Mundo)".
Sobre el estrecho de Bering, Beals y Hoijer sostienen que, en definitiva, el nivel del mar debió haber bajado más de 36,5 metros, dejando un puente de tierra entre los dos continentes, resultando imposible que el paso fuera antes del período glaciar Wisconsin, y asociado a este acontecimiento existió una cultura de punta prearrojadiza que debió llevar a cabo la migración, "durante un período cálido intermedio en la glaciación Wisconsin, de una antigüedad entre 30.000 y 40.000 años".
Cierto es que la distancia entre el continente euroasiático y América es de unos ochenta kilómetros, encontrándose en el medio las islas Diómedes y un poco más al sur el archipiélago de las islas Aleutianas, lo cual, perfectamente, pudo hacer más fácil el paso de una a otra masa continental durante el pleistoceno tardío y el paleolítico superior.
De acuerdo a la opinión de Marvin Harris, el paso fue posible porque el puente de "Beringia existió hace más de 35.000 años, estuvo sumergido entre los 32.000 y 28.000,  volvió a emerger entre los 28.000 y el 13.000, y está sumergido desde entonces". Sugiere que en diferentes intervalos hubo un corredor libre de hielos que comunicaba la costa norte de Alaska "con las grandes llanuras al este de las montañas Rocosas. Este corredor permaneció abierto entre los 36.000 y 32.000  años, entre 28.000 y el 20.000,  y desde el 13.000 en adelante. Las migraciones hacia el sur de gente y animales debieron ocurrir al menos durante uno de estos intervalos, y es probable que se aprovecharan las tres oportunidades".
Otra de las tesis clásicas es la de Paul Rivet, para quien la población indígena americana es el resultado de cierto número de migraciones, unas por el estrecho de Bering y otras a través del Océano Pacífico. En tal sentido, habla de cuatro grupos, de los cuales el elemento mongol y esquimal penetraron por Bering y los elementos australoides y malayo­polinesio lo hicieron por el Pacífico. Sobre el elemento mongol parece que todos están de acuerdo; sobre el australoide hay disparidad de opiniones, ya que estos no figuran como diestros navegantes; y sobre el elemento malayo-polinesio, aceptado como antecesor de los paleoamerindios, se le ubicó desde Baja California hasta Colombia, Ecuador, Perú y Brasil.
El portugués Mendes Correia señala una interesante tesis que propone una emigración australo­tasmanoide, vía antártica, en vez de transpacífica. Esta tesis se sostiene, según Mario Sanoja O. e Iraida Vargas A., con el argumento siguiente: "un movimiento migratorio que se habría originado en Australia, pasando por Tasmania y de allí haber seguido dos rutas: una a través de las islas Macquarie, Esmeralda, Auckland, Campbell y Balleny hasta alcanzar el continente antártico en el cabo Adare, desde donde habrían llegado finalmente a las islas Shetland y al Cabo de Hornos. La otra ruta supondría circunvalar el Polo Sur por el lado opuesto y llegar al mismo punto de entrada a Sudamérica...". La fecha probable se ubica en 6.000 antes de Cristo y pareciera estar refrendada por el hecho de que estudios recientes han demostrado que el casquete polar se formó entre 6.000 y 15.000 años; asimismo, es sabido que tanto la zona ártica como la antártica han pasado por períodos de máxima y mínima glaciación. Sin embargo, el poblamiento humano de Tasmania es relativamente tardío, por lo que esta tesis pierde algo de validez.
Isla de Pascua.
La tesis de Montando, en otro orden de ideas, sugiere una migración malayo ­polinesia con esclavos australoides, los cuales se instalaron en la isla de Pascua. Según Beltrán Peña y González Álvarez, “este autor parte de la observación de la isla de Pascua situada en pleno Océano Pacífico, equidistante de la polinesia y de las costas chilenas. Esta isla posee monumentos ciclópeos elaborados sin duda por los antepasados de los polinesios. Para este trabajo, los polinesios recurrieron a los australianos, quienes por ser más débiles y primitivos fueron sometidos a esclavitud. Los polinesios como buenos navegantes trajeron a los australianos a la isla de Pascua, y luego hasta las costas americanas en busca de materiales para sus construcciones. En los viajes a tierra firme los esclavos australianos escaparon a sus amos. De esta manera tenemos a los australianos en América. Esta tesis es ratificada en parte por la craneología hallada en la isla de Pascua".
Menos conocida que la anterior, pero sin dejar de tener argumentos, es la que Cottevieille-Giraudet, quien trata de explicar el poblamiento de Norte América señalando que la raza cromagnon debió llegar a través del mar con escalas en Escocia, Hébridas, Orcadas, Shethland, Feróe, Islandia, Groenlandia, Baffin y Labrador.
Para el antropólogo y etnólogo argentino José Imbelloni,el poblamiento de América es el producto de diversas oleadas migratorias, cuyo origen y orden podríamos resumir de la siguiente manera:
  1. Fuéguidos: dolicocéfalos, baja estatura, cultura elemental (balsas, industria de la piedra rudimentaria). Procedían de Tasmania. Entraron por el Estrecho de Bering. Su ubicación final fueron los bordes más extremos de América del Sur.

  1. Plánidos y pámpidos: dolicocéfalos, de gran estatura y origen probable pre­mongólico. De igual forma, poseen vínculos con poblaciones parecidas a los australianos. Su cultura es de cazadores nómades. Llegan vía terrestre. Se ubicaron en las grandes praderas norteamericanas y en las pampas de América del Sur. Se suponen que son sus descendientes los llamados pieles rojas o plánidos de Norte América y los llamados pampas de Argentina.

  1. Láguidos: baja estatura, cultura rudimentaria (recolectores y cazadores menores). Negroides similares a los melanesios. Entraron por vía terrestre. Se ubicaron finalmente en el escudo oriental de Brasil, concretamente en Lagoa Santa.

  1. Amazónicos: débilmente dolicocéfalos, estatura mediana. Acentuación del elemento mongoloide. Emparentados a grupos protoindonesios. Llegaron vía marítima. Se concentran en las cuencas del Amazonas y el Orinoco. Cultura vinculada a los cortadores de cabeza de Borneo. Uso de flechas y cervatanas. Conocían la agricultura. Sabían tejer y teñir, así como también confeccionaban hamacas y redes. Descendientes de ellos son los jíbaros y guaraníes.

  1. Andidos: eran braquicéfalos, de baja estatura. Procedían del Pacífico. Fueron introductores de una agricultura superior con utilización de sistemas de riego (cultivos intensivos, maíz). Instituciones políticas de tipo patriarcal con influencia en núcleos urbanos. Se ubicaron en México y en toda la franja de la cordillera de los Andes. De estos grupos provienen los mayas, aztecas e incas.

  1. Otros: los ístmicos, los cuales se ubicaron en el istmo centroamericano; los colúmbidos, asentados en el noreste de América del Norte; los esquimales, el hábitat de éstos se circunscribió a la zona circumpolar.
James Bailley, en otro intento de explicar el poblamiento americano, sostiene que se dieron tres períodos de colonización intensiva, todos los cuales cruzaron el Atlántico y transformaron la prehistoria cultural de América:
  1. los indios asiáticos, se ubicaron en las inmediaciones del Lago Titicaca, Bolivia, y su influencia se sintió no muy fuertemente en Chile y en la cuenca del Amazonas; también se instalaron en los estados sureños de Norteamérica;

  1. los fenicios; se les encontró no sólo en México sino en el Amazonas;

  1. los pueblos del mar occidentales, perfeccionaron la civilización del regadío iniciada en América más de mil años antes por el pueblo indio, por los sumerios y acadios.
Otra de las teorías sobre el origen del poblamiento es la que planteó, en su momento, Canals Frau (citadas por Sanoja Obediente y Vargas Arenas), quien sistematizó las regiones, según la procedencia, de la siguiente forma:
  1. La civilización traída del antiguo oriente: es la del origen fenicio, cananeo, cartaginés, hebreo. Sostiene, también, un probable origen en el valle del Nilo.

  1. Influencias del Asia meridional: señala puntos de contacto entre el arte budista de la India y del Sudoeste Asiático y algunos elementos escultóricos de origen maya.

  1. Influencias del Asia oriental: sostiene que por el año 500 cinco misioneros budistas chinos, "habrían descubierto el gran país de Fu­sang, 40.000 lys al Este del Celeste Imperio, distancia que corresponde a la existente entre la costa de China y la Península de California".
La tesis del viaje impulsado por corrientes marinas del noruego Tor Heyerdahl, quien, a bordo de una embarcación que denominó Kon­Tiki, logró atravesar el Pacífico, partiendo el 28 de abril de 1947 del puerto del Callao (Perú), para arribar el 7 de agosto del mismo año a un atolón de Roraia, del Archipiélago Tuamotu, en Polinesia, ratificando, de esta manera, la posibilidad de este tipo de travesía.
b. Evidencia de los primeros pobladores o descubridores.
Todo parece indicar y demostrar que el hombre descubrió el continente americano en períodos que bien pueden sobrepasar los 30.000 años y que estos primeros pobladores fueron cazadores de megafauna y lograron extinguir 31 géneros de animales, entre los cuales podemos citar: mastodontes, mamuts, bisontes de grandes cuernos, camellos, tapires, caballos, cerdos, variedades de ovejas y cabras, bueyes almizcleros, variedades de antílopes, bueyes, yaks, castores gigantes, tigres, especies de osos, lobos y coyotes.
Bisontes
Grosso modo, podemos elaborar el recorrido del hombre por el continente americano gracias a la arqueología y a la paleoantropología, de la siguiente manera:
  1. Según Marvin Harris, los huesos más antiguos pueden ser fragmentos de un cráneo y costillas encontrados en el sur de California, los cuales, según nuevas técnicas de fechaje (aminoácidos), revelan una antigüedad de 48.000 años. "Si se confirma este hallazgo, esto convertiría a la gente del Nuevo Mundo en contemporáneos de los últimos neandertales europeos"

  1. Un útil de hueso fue localizado en Canadá, específicamente en la región del Yukon, datado por carbono radioactivo 14 en unos 27.000 años.

  1. Yacimientos de la meseta mexicana presentan una antigüedad superior a los 20.000.

  1. En el noreste de Alaska aparecieron materiales líticos de una antigüedad de 16.000 años.

  1. En Venezuela, cerca de Taima­taima, o sea en El Jobo, se recuperó una punta de proyectil del hueso pélvico de un mastodonte joven, muerto entre 13.000 y 14.000 años.

  1. Puntas de flechas y lanzas, sin antecedentes europeos, conocidas como Clovis, Folsom y Sandía, con fechas hacia 11.500 antes de Cristo, se localizaron en Oklahoma, Colorado, Nuevo México y sur de Arizona.

  1. Por lo menos hace 10.000 años, gracias a evidencia de puntas de proyectiles del tipo clovis y folsom (puntas de piedras canaladas por ambos lados), se sabe que en Arizona los hombres consiguieron cazar mastodontes.

  1. En Panamá, en la región del lago Madden, se localizó una punta de flecha del tipo Clovis, con una datación de 9.000 antes de Cristo.

  1. Restos de huesos quemados de animales, asociados a restos humanos, con una antigüedad de 8.650 años, fueron localizados en Chile, en la gruta de Pallinaike.
Descendientes de estos primeros pobladores serían las naciones indígenas que encontraron los europeos a su llegada a este continente y las que lograron sobrevivir  hasta nuestros días.

Teoría de Ameghino

 

Esta teoría fue formulada por el argentino Florentino Ameghino, paleontólogo eminente en su especialidad. Vivió entre 1854 y 1911. La teoría fue establecida en un trabajo intitulado “formaciones sedimentarias del Cretáceo Superior y el terciario de patagonia”. Más tarde, la teoría seria ampliada a través de diversas obras, entre ellas la más conocida, “la antigüedad del hombre en la plata”. Ameghino, especialista en mamíferos fósiles, descubrió (en colaboración con su hermano, Carlos) más de 6.000 especies. Se descubriría luego que, gran número de sus hallazgos, incluso los homínidos fósiles, fueron más recientes de lo que él pensaba.
La teoría de Ameghino es autoctonista, monogenista y transformista. Su creador sostuvo que el origen del hombre estaba en América del Sur específicamente en la pampa argentina, luego éste se extiende por el mundo desde la época terciaria. Sin embargo, dicha teoría adolece de pruebas convincentes. (Tomado de: Yepes, Aureo).
Florentino Ameghino

Fundamentos de la teoría de Ameghino:

Es una teoría monogenista por considerar que el genero humano tiene un sólo origen y se ha formado en una sola región de la tierra.
Es autoctonista porque se considera una sola zona de la América (la pampa argentina) como cuna de la humanidad.
Es transformista por considerar que tanto humanos como animales provienen de seres inferiores.(Tomado de: Yepes, Aureo).

Proceso de evolución según Ameghino

El árbol genealógico del hombre surge del microbiotéridos, ser que antecede a todos los mamíferos. En esta cadena sigue el proceso que se marca a continuación:
El precursor del género Homo y de los antropoides o monos antropomorfos, fue un animal de pequeño tamaño que Ameghino nombró: “Homunculos Patagonicus”. Éste forma la base genealógica en el árbol de los mamíferos, común para hombre y antropoides.
2º siguiendo la rama de los homínidos se encontrarían:
El tetraprothomo, cuya generación emigró al viejo mundo y dio en transformaciones al seudo-hombre de Heidelberg.
El triprothomo, se ramificó en Oceanía y Asia con la raza del Pitecanthropus.
El diprothomo siguió triprothomo. No tuvo descendencia para otros continente.
La transformación siguió con el prothomo, de donde salió el Homo Sapiens, con descendencias en doble rama: una emigró a Europa y dio la raza Neanderthal y de la otra resultó el hombre Americano.
En consecuencia, todo los continentes se poblaron con los descendiente del Homunculos Patagonicus, según Ameghino.(Tomado de: Yepes, Aureo).

Pruebas y refutaciones

1º Del tetraprothomo Ameghimo presentó: un fémur y un atlas (vertebra cervical). Estos fueron encontrados separados y en terrenos terciarios de la Argentina. Más tarde, serían considerados por especialistas como los restos de mamíferos carniceros que nada tenía que ver con los primates.
2º Del triprothomo no encontró restos. Presentó una bóveda craniana hallada a orillas del río de la plata, de la cual se descubrió luego, pertenecía a un indio de la época colombiana y no un antecesor del terciario.
3º Del prothomo: un cráneo, al que también daba una edad terciaria. Sin embargo, se descubrió que era un restro totalmente moderno.
Como se puede observar la teoría de Amaghino se calló posteriormente por su falta de congruencia, sin embargo, dicha teoría encontró sus adeptos por el ordenamiento que estructuró sobre el problema del origen del hombre americano. (Tomado de: Yepes, Aureo).

Teoría Monogenista-Asiática de Hrdlicka

Ales Hrdlicka, fue un eminente antropólogo checo que vivió entre 1869-1943. Creó la segunda teoría científica sobre el origen del poblamiento americano, con la que logró formar una academia con sus adeptos llamada: “la escuela Norteamericana”. Su teoría fue fundamentada en su obra más importante “El Origen del Indio Americano”. Realizó sus investigaciones a través de la comparación entre indios de América y habitantes Asia. El nombre de su teoría se debe a que el autor considera que el origen del genero humano proviene de Asia.(Tomado de: Yepes, Aureo).
Ales Hrdlicka

Mapa con la ruta de la TEORÍA OCEÁNICA de Paul Rivet sobre el origen del hombre americano.

Fundamentos de la teoría monogenista de Hrdlicka:

1º Los indios americanos, pese a escasas diferencias, tienen uniformidad racial. Son de talla mediana, color mate, contextura débil, pómulos salientes, cuerpo lampiño, cabello negro y lacio, ojos oblicuos y cráneo mesocefálicos (entre redondo y alargados).
2º su origen está en la región asiática de Mongolia.
3º El paso de Asia a América lo realizaron los mongoles por el estrecho de Bering.
4º Los pueblos invasores vinieron en cuatro oleadas diferentes hace uno diez mil años.
5º Aportaron una cultura de principio del Neolítico que se desarrolló y adquirió matices propios en el suelo americano. (Tomado de: Yepes, Aureo).

Refutaciones sobre la Teoría Monogenista-Asiática de Hrdlicka

La posición de la escuela Norteamericana tiene como puntos rechazables:
1º No existe Homogeneidad racial entre los diferentes nativos de América, en su mayoría poseen características o rasgos propios. Como consecuencia, no son originarios sólo de Mongolia.
2º La cultura que trajeron los invasores no fue de a principios del Neolítico, debido a que se han encontrado estaciones arqueológicas que demuestran que hubo una cultura del Paleolítico Superior; tal es la cultura del Folsom ( en nuevo México, Estados Unidos), con su representación más antigua en Sandia Cava ( Cueva de la Sandía)

Teoría Oceánica de Rivet

Paul Rivet fue un antropólogo francés que vivió entre 1876-1958, creó la teoría “oceánica”, llamada también “multilateral”. Realizó sus investigaciones mediante la comparación de los pueblos americanos y los del oeste del pacífico en lo antropológico, cultural y lingüístico . La teoría se fundamenta en la obra “Los orígenes del Hombre Americano”. Y también lleva se le atribuye el nombre de oceánica porque los diferentes lugares de origen que Rivet atribuye a los indios están frente al Océano Pacífico. (Tomado de: Yepes, Aureo).

Paul Rivet

Fundamentos de la teoría de Rivet

Rivet partió de lo heterogéneo de la población encontrada por los conquistadores y concluyó así:
1º La austrealoide, la melano-malayo-polinesia, la mongoloide y la uraliana.
2º Los dos lugares de origen están en Australia, Polinesia-Melanesia, Mongolia y los Urales.
3º La época de la invasión más antigua, la austrialoide, fue hace unos veinticinco mil años.
4º Las vías de acceso estuvieron constituidas por el estrecho de Bering y “el puente antártico” del que habla el científico portugués Méndez Correa: el tamaño del artártico era mayor y su clima propicio para ser soportado por el hombre. De Australia pasó a diferentes islas de Oceanía, de allí en la Antártida y luego a la tierra del fuego.(Tomado de: Yepes, Aureo).

Refutaciones sobre la teoría oceánica de Rivet:

A la teoría de Rivet sólo se le rechaza de forma tajante el paso por el puente Antártico del que se basó para explicar la invasión de los austrialoides de acuerdo a que la tesis de Mendes Correa que no es un hecho comprobado. (Tomado de: Yepes, Aureo).

Poblamiento de América

El estrecho de Bering separa América de Asia. La teoría más aceptada indica que por allí entraron los primeros hombres que llegaron a América.

El poblamiento de América es el proceso por el cual se diseminó la especie humana en el continente americano. Los científicos no tienen dudas de que los seres humanos no son originarios de América, por lo que ésta fue poblada por hombres provenientes de otra parte. La evidencia paleoantropológica apoya la hipótesis de que los humanos llegaron a América procedentes de Siberia, en el extremo noreste de Asia.

Desde el punto de vista de la teoría del poblamiento tardío, los paleoamericanos entraron al continente durante la última glaciación, que permitió el paso hacia el Nuevo Mundo a través de Beringia. Este evento ocurrió entre 14 mil y 13 mil años A. P. Por otro lado, la teoría del poblamiento temprano dice que los humanos llegaron a América mucho antes, basados en el descubrimiento de restos cuyos fechamientos por carbono 14 dan una antigüedad mayor que 14 mil años A. P. A la investigación paleoantropológica se suma la información producida por la genética, que ha servido para reforzar algunas conjeturas sobre el origen de los americanos.

En general, se considera que la mayor parte de los indígenas americanos son descendientes de un grupo único proveniente del noreste o el oriente de Asia. Los pueblos de habla na-dené son descendientes de una segunda ola migratoria que se estableció en el norte de América, mientras que los esquimales llegaron al continente en el flujo migratorio más reciente. Después que los paleoamericanos entraron al continente, el paso de Beringia fue cubierto nuevamente por el mar, de modo que quedaron prácticamente aislados del resto de la humanidad. Salvo el caso de una breve colonización vikinga en la costa de Canadá y Groenlandia, no hay evidencia contundente que respalde un posible contacto transoceánico entre la América precolombina y el resto del mundo.

Después del contacto colombino se plantearon algunas conjeturas para explicar el origen de los indígenas americanos, por ejemplo, mediante el mito de la Atlántida o de las tribus perdidas de Israel. El avance de la investigación científica permitió demostrar que no había relación material entre el origen de los amerindios y esas creencias, por lo que esas antiguas hipótesis quedaron descartadas.

Evolución de las teorías

Tribus perdidas de Israel y quema de registros históricos mesoamericanos

A partir de 1492, las culturas americanas y europeas intentaron buscar explicaciones para el origen de esos seres con los que se estaban encontrando. En ambos grupos culturales, las primeras explicaciones fueron religiosas: los aztecas pensaban que era el dios-héroe Quetzalcóatl, mientras que los europeos pensaron que los pobladores de América eran las tribus perdidas de Israel.1 En 1650, James Ussher estableció, basado en la Biblia, que las tribus perdidas abandonaron Israel en el año 721 a. C. y, sobre esa base, la cultura europea sostuvo que América había sido poblada alrededor del año 500 a. C. En sentido contrario, las culturas mesoamericanas consideraban que la presencia humana en el continente americano era muy anterior al que suponían los europeos. El Imperio Maya tenía registros históricos escritos al menos desde agosto de 3114 a. C.1 Otras culturas, como la Zapoteca, tenía registros escritos de hechos históricos que se remontaban al año 500 a. C.

Los europeos no tuvieron acceso a esos conocimientos de las civilizaciones mesoamericanas e ignoraron la existencia de estos registros hasta el siglo XX. Por esa razón las teorías bíblicas sobre el poblamiento de América fueron dominantes hasta comienzos del siglo XX.

Charles Abbott

En 1876, Charles Abbott, un médico norteamericano, encontró unas herramientas de piedra en su granja de Delaware. Debido a las características toscas de los instrumentos, pensó que podrían pertenecer a los antepasados remotos de las culturas indígenas modernas. Debido a ello, consultó con un geólogo de Harvard, quien estimó en 10.000 años de antigüedad la grava que se encontraba alrededor del hallazgo. Abbott sostuvo entonces que se trataba de un asentamiento humano del Pleistoceno, es decir, muchos miles de años más antiguo de lo que establecían las teorías bíblicas dominantes.

La teoría de Abbott fue rechazada por las jerarquías cristianas por oponerse a la Biblia y por la comunidad científica organizada por el Instituto Smithsoniano por no cumplir con los estándares científicos que exigía. Entre los científicos que rechazaron la hipótesis de Abbot se encontraban Aleš Hrdlička y William Henry Holmes. En la actualidad se ha comprobado que Abbott tenía razón en muchas de sus hipótesis y la granja ha sido declarada Monumento Histórico Nacional.

El descubrimiento del sitio de Folsom

En 1908, George McJunkin encontró unos enormes huesos en un barranco de la aldea Folsom, Nuevo México. McJunkin, un esclavo liberado por la Guerra Civil Estadounidense, era geólogo, astrónomo, naturalista e historiador aficionado y durante años intentó llamar la atención de los vecinos de Folsom sobre la probable antigüedad de los huesos. En 1926, cuatro años después de la muerte de McJunkin, el director del Museo de Historia Natural de Colorado, Jesse D. Figgins, se enteró del lugar y descubrió varias puntas de flecha de un estilo muy refinado que luego volverían a encontrarse en Clovis y otros sitios. Una de ellas estaba incrustada en la tierra que rodeaba al hueso de un ejemplar de bisonte extinto miles de años atrás.[cita requerida]

Figgins llevó las puntas de lanza a Washington DC para enseñárselas a Aleš Hrdlička, en el Instituto Smithsoniano, quien si bien lo trató cortésmente y le sugirió una serie de reglas metódicas para el caso de nuevos descubrimientos, se mantuvo sumamente escéptico y consideró hasta el fin de su vida que Folsom no constituía una prueba concluyente de que América hubiera estado poblada durante el Pleistoceno.2

En agosto de 1927, el equipo de Figgins encontró una punta de lanza ubicada entre dos costillas de bisonte. Figgins envió un telegrama y tres científicos viajaron para ser testigos del hecho, e informar de la seriedad del hallazgo. En ese momento, la comunidad científica norteamericana comenzó a aceptar la importancia del yacimiento de Folsom.[cita requerida]El descubrimiento de la Cultura Clovis

Artículo principal: Cultura Clovis
La típica punta Clovis.
En 1929, Ridgely Whiteman, un joven indígena de 19 años que venía siguiendo las investigaciones que se estaban realizando en la cercana localidad de Folsom, escribió una carta al Instituto Smithsoniano sobre una serie de huesos que había encontrado en la aldea de Clovis, Nuevo México. En 1932, una excavación realizada por un equipo dirigido por Edgar Billings Howard, de la Universidad de Pensilvania, confirmó que se trataba de un asentamiento indígena durante el Pleistoceno y verificó el tipo especial de punta de flecha que sería conocida como "punta Clovis". Al ser descubierta la datación por carbono 14, en 1949, el método fue aplicado en los yacimientos de Clovis, resultando en antigüedades que oscilaban entre el año 12.900 adP y 13.500 adP.3 La datación por radiocarbono fue establecida en 11.500 a 10.900 años antes del presente y revisada luego a 11.050 a 10.800 adP,4
Desde la década de 1930 y, sobre todo, desde la confirmación de las fechas por el método del carbono 14, la comunidad científica norteamericana organizada alrededor del Instituto Smithsoniano aceptó que la Cultura Clovis era la más antigua de América y que estaba directamente relacionada con la llegada de los primeros hombres. Esto se conoció como Consenso Clovis y tuvo gran aceptación mundial hasta fines del siglo XX. El Consenso Clovis fue la base de la teoría del poblamiento tardío de América.
Hrdlička y la teoría del ingreso desde Siberia cruzando el estrecho de Bering
Joven inuit de la Beringia moderna.
En 1937, Aleš Hrdlička, retomando un argumento de Samuel Haven,5 sostuvo que el ser humano había ingresado a América por Alaska, proveniente de Siberia, Asia, cruzando el estrecho de Bering. Algunas publicaciones le atribuyen erróneamente a Hrdlička haber postulado la teoría más moderna, aquella que señala que el hombre cruzó caminando por una zona llamada Puente de Beringia formado a raíz del descenso del nivel de las aguas del Estrecho de Bering, durante el último período glacial.
Si bien Hrdlička nunca se pronunció expresamente sobre la fecha de llegada del hombre al continente americano, rechazó sistemáticamente las pruebas que proponían la existencia de paleoindios y sostenía que, a diferencia de Europa, no existían rastros en América que permitieran hablar de presencia humana durante el Pleistoceno (1,8 millones de años adP - 10.000 años adP), en tiempos de la última glaciación. De hecho, Hrdlička consentía la creencia del Instituto Smithsoniano, representada por William Henry Holmes, que sostenía que los primeros habitantes de América habían ingresado en un pasado reciente, imprecisamente estimada en unos pocos siglos.
Teoría del poblamiento por el Puente de Bering, el corredor libre de hielo y el Consenso Clovis
Evolución del Puente de Beringia.
Ruta del poblamiento de América según el Consenso de Clovis.
Se encuentra plenamente probado que durante la última glaciación, la Glaciación de Würm o Wisconsin, la concentración de hielo en los continentes hizo descender el nivel de los océanos en unos 120 metros. Este descenso hizo que en varios puntos del planeta se crearan conexiones terrestres, como por ejemplo Australia-Tasmania con Nueva Guinea; Filipinas e Indonesia; Japón y Corea.
Uno de esos lugares fue Beringia, nombre que recibe la región que comparten Asia y América, en la zona en que ambos continentes están en contacto. Debido a que el Estrecho de Bering, que separa Asia de América, tiene una profundidad de entre 30 y 50 metros, el descenso de las aguas dejó al descubierto un amplio territorio que alcanzó 1500 kilómetros de ancho uniendo las tierras de Siberia y Alaska, hace aproximadamente 40.000 años adP.
"Existía en ese entonces un puente terrestre entre Asia y Alaska, que apareció cuando los glaciares del último período glaciar estaban en su máximo, aprisionando millones de kilómetros de precipitación que normalmente habrían ido a los océanos. La falta de esa agua redujo el nivel del mar de Bering más de 90 metros, bastantes para convertir los bajos del estrecho en un puente de tierra que unía los dos continentes".
Su primera formación sucedió aproximadamente 40.000 años adP manteniéndose unos 4.000 años. Su segunda formación se produjo aproximadamente 25.000 años adP permaneciendo hasta aproximadamente 11.000-10.500 adP (Scott A. Elias6 ), cuando volvieron a subir las aguas al final de la glaciación, inundando gran parte del territorio y separando Asia de América por el Estrecho de Bering.
El dato más importante para establecer una teoría migratoria durante la última glaciación es el hecho de que Canadá estaba completamente cubierta de hielo durante la última glaciación, invadida por dos gigantescas placas: la Placa de Hielo Laurentina y la Placa de Hielo de la Cordillera. Esto hacía imposible la entrada al continente más allá de Beringia.
Apareció entonces la teoría del "corredor libre de hielo" (ice-free corridor, en inglés). Según esta teoría, en los instantes finales de la última glaciación, comenzaron a derretirse los bordes en contacto de las dos grandes placas de hielo que cubrían Canadá, abriendo un corredor libre de hielo de unos 25 km de ancho, que seguía, primero el valle del río Yukón y luego el borde este de las Montañas Rocallosas por el corredor del río Mackenzie.7 Los científicos que sostienen la teoría estiman que esto ocurrió en el 14.000 años adP,8 aunque otros cuestionan la fecha y afirman que no pudo haber sucedido hasta 11.000 años adP, invalidando así la posibilidad que quienes originaron las culturas de Folsom y Clovis usaran esa ruta, ya que estas ya existían en esta útima fecha.7 Una vez abierto el corredor, los seres humanos que estaban en Beringia pudieron avanzar hacia el interior de América y dirigirse al sur. La teoría ha sido ampliamente aceptada como parte integrante del Consenso de Clovis, pero no hay evidencias directas que prueben el paso de seres humanos por ese corredor.8
El primero en proponer la posibilidad de ese corredor fue el geólogo canadiense W.A. Johnston en 1933, y quien acuñó el término "corredor libre de hielo" fue Ernst Antevs, en 1935.9 A partir de esos datos cronológicos, se desarrolló entonces una teoría migratoria sosteniendo que las tribus asiáticas que habían penetrado en Beringia, permanecieron allí varios miles de años hasta que, poco antes de finalizar la última glaciación (10.000 adP) y de que el Puente de Beringia se inundara, se formara un estrecho corredor libre de hielo que les permitió dirigirse al sur.
Esta teoría se articuló con los descubrimientos de la Cultura Clovis que databan del año 13.500 adP para concluir que había sido integrada por los primeros migrantes que ingresaron por el Puente de Beringia, de la que a su vez habrían descendido todas las demás culturas indoamericanas. El primero en componer un posible modelo migratorio de asiáticos hacia América a través de Beringia fue Caleb Vance Haynes en un artículo publicado en la revista Science en 1964.10 Esta explicación, conocida actualmente como teoría del poblamiento tardío o Consenso Clovis, fue aceptada en forma generalizada durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX.
Más recientemente se ha fortalecido la posibilidad de que los pobladores de América provenientes de Beringia utilizaran una ruta alternativa hacia el sur bordeando la costa.11 Debido al descenso del nivel del océano esa posible ruta se encontraba al oeste de la actual costa norteamericana y en el presente está cubierta por las aguas del Océano Pacífico, complicando los estudios arqueológicos. En un reciente estudio submarino se encontró una herramienta de piedra de una antigüedad de 10.000 años adP a una profundidad de 53 metros.12
La crisis del Consenso Clovis
A partir de las últimas décadas del siglo XX, las teorías combinadas que constituyen el Consenso de los Clovis o teoría del poblamiento tardío (antigüedad, lugar de ingreso, rutas migratorias, etc.) comenzaron a entrar en crisis. En primer lugar se ha cuestionado la antigüedad de la llegada del hombre a América. El Consenso de Clovis sostiene que la misma no pudo ser mayor de 14.000 años adP y que la primera cultura americana fue precisamente la de Clovis. La razón de esta posición estricta es que, sin lugar a dudas, antes de esa fecha, Canadá estaba cubierta de hielo debido al período glacial, y era imposible toda circulación desde el Puente de Beringia hacia el sur.
Sin embargo, cada vez existe más evidencia incontrastable de presencia humana en América anterior a 14.000 años adP. Desde el punto de vista del consenso de la comunidad científica, los hallazgos arqueológicos de Monte Verde, Chile, donde se ha fechado presencia humana entre 12.500 años adP (Monte Verde I) y 33.000 años adP (Monte Verde II), desempeñan un papel central en la crisis del Consenso Clovis. En 1997, visitó Monte Verde una delegación de los más importantes investigadores del mundo, entre los que se encontraba Calbot Vance Haynes, el más importante defensor de la teoría del poblamiento tardío. La delegación concluyó, aunque con algunas reticencias, que Monte Verde I es real. Por su antigüedad cercana al "año tope" del Consenso Clovis, su ubicación en el otro extremo del continente, y la ausencia de similitudes con la Cultura Clovis, el reconocimiento generalizado de Monte Verde significó el fin del Consenso Clovis.
Simultáneamente, se han producido otros hallazgos arqueológicos, genéticos, lingüísticos y geológicos que han abierto múltiples teorías y complejas combinaciones sobre el verdadero origen, momento de llegada y rutas seguidas para el poblamiento de América.
Nuevas teorías, nuevos hallazgos y nuevos estudios
El actual debate sobre la llegada del hombre a América se caracteriza por el apasionamiento que muestran los científicos, la variedad de teorías y subteorías, los resultados contradictorios, la cantidad de estudios y contraestudios y titulares llamativos en los periódicos. Para el público en general se trata de un cuadro de gran confusión.
Las investigaciones genéticas
Desde la década de 1980, la investigación genética del investigador Goicoche Mendez ha ido ocupando un papel cada vez más destacado en las ciencias sociales y, en particular, en las investigaciones sobre población y ascendencias, disciplina que lleva el nombre de arqueología o antropología genética. Los genetistas utilizan el ADN mitocondrial (mtADN) para seguir el linaje femenino y el cromosoma Y para seguir el linaje masculino.
Flechas prehistóricas amerindias, conservadas en Washington.

          En 1981, se estableció el mapa del ADN mitocondrial y, en 1990, Douglas C. Wallace determinó que el 96,9% de los indígenas de América estaban agrupados en cuatro haplogrupos mitocondriales (A, B, C, y D), lo que significa una notable homogeneidad genética.13

          En 1994, James Neel y Douglas C. Wallace establecieron un método para calcular la velocidad con que cambia el ADN mitocondrial. Ese método permitió fechar el origen del Homo sapiens, la famosa Eva mitocondrial, entre 100.000 y 200.000 años adP14 y la salida de África entre 75.000 y 85.000 años atrás. Aplicando este método, Neel y Wallace estimaron en 1994 que el primer grupo humano en ingresar a América lo hizo entre 22.414 y 29.545 años.15

          En 1997, los brasileños Sandro L. Bonatto y Francisco M. Bolzano aplicaron el método sobre el haplogrupo A, casi completamente ausente de Siberia, y obtuvieron resultados que van de 33.000 a 43.000 años adP.16 Estos científicos sostienen que durante miles de años se estableció una gran población en el Puente de Beringia donde se diferenciaron genéticamente, y que es de esa población de la que provienen los primeros migrantes hacia América.

          El genetista argentino Néstor Oscar Bianchi analizó la herencia paterna en comunidades indígenas sudamericanas y concluyó que hasta el 90% de los amerindios actuales derivan de un único linaje paterno fundador que denominó DYS199T y que colonizó América desde Asia a través de Beringia hace unos 22.000 años.17

          Más recientemente, el genetista estadounidense Andrew Merriwether, de la Binghamton University, quien perteneciera al equipo de Wallace, sostuvo que la evidencia genética sugiere que América fue poblada mediante una sola población proveniente de Mongolia, y no de Siberia como sostenía Aleš Hrdlička. La razón de esto es que en Siberia el haplogrupo A casi no se encuentra presente, mientras que en Mongolia se encuentran los cuatro haplogrupos indioamericanos (A, B, C y D).14

Merriwether destaca que los 4 haplogrupos se encuentran presentes en toda América, pero que dentro de ellos pueden localizarse mutaciones genéticas diferentes, según se trate de indígenas de Sudamérica o Norteamérica. Esto sugeriría que, una vez ingresados a América, algunos grupos migraron rápidamente hacia Sudamérica, mientras que otros poblaron Norteamérica y Centroamérica. A su vez, las mutaciones genéticas muestran migraciones entre Sudamérica y el sur de Centroamérica (Panamá y Costa Rica), pero no más allá.14

En 2006, el equipo de Merriwether se encontraba estudiando si las poblaciones modernas de amerindios eran descendientes de los pueblos antiguos que vivían en esos mismos lugares o se trataba de nuevas migraciones que reemplazaron culturas más antiguas.

La antigüedad

La antigüedad del hombre en América está sometida a gran controversia científica. La fecha más tardía es la que sostienen los defensores de la teoría del poblamiento tardío y está relacionada con la Cultura Clovis, que ha establecido sin dudas una presencia humana hace 13.500 a. C. Los defensores de esta teoría sostienen que la fecha de ingreso al continente no pudo ser posterior al 14.000 a.C. porque fue en ese momento cuando se abrió el corredor libre siguiendo el río Mackenzie a través del actual territorio canadiense. A partir de ese piso diversas investigaciones científicas han propuesto fechas muy diferentes:

          33.000 años (Monte Verde II-Chile; Bonatto-Bolzano, 1997)

          40.000 años (Cuenca del Valsequillo, México)

          48.000 años (Montalvania, Brasil -Shigueo Watanabe)

          50.000 años (Topper-EEUU)

          60.000 años (Cave-EEUU)

          60.000 años (Pedra Furada-Brasil).

La fecha más antigua propuesta hasta el momento ha sido publicada por los científicos brasileños Maria da Conceição de M. C. Beltrão, Jacques Abulafia Danon y Francisco Antônio de Moraes Accioli Doria, que sostienen haber hallado algunas herramientas de cuarcita en el sitio de Toca da Esperança, un "chopper", un guijarro con marcas de golpes y una lasca, que fueron datadas en 295.000 a 204.000 años de antigüedad, lo que indicaría presencia humana anterior al homo sapiens.18 En Calico, cerca de Barstow (California), fueron hallados cerca de 4 mil cantos y lascas de silex presuntamente tallados y 6 mil lascas desecho, con dataciones por diferentes métodos que oscila entre los 135.000 y 202.000 años,19 aunque se ha generado un fuerte debate entre quienes consideran que el material es producto de la mano del hombre20 y quienes creen que son geofactos,21 resultado de meros accidentes de la naturaleza. En Old Crow, en el extremo noroccidental de Canadá, se encontraron, un hueso de bisonte con una marca de corte producida por humanos, que data de hace 72 mil años, así como otros huesos con presuntas marcas de corte, en un estrato datado en más de 300.000 años.22 Para Maria Beltrão y Rhoneds Aldora Perez, fue posible un poblamiento humano de las Américas, anterior al H. sapiens, hace más del 300 mil años durante la glaciación illinoiense, realizado por alguna variante del H. erectus, con una industria lítica de cantos y lascas.23 Sin embargo, no se han encontrado fósiles humanos ni aportado otras pruebas que confirmen aquello.

¿América del Sur primero?

Uno de los elementos que ha llamado la atención de algunos investigadores es la reiteración de sitios de gran antigüedad en Sudamérica y la escasa cantidad de los mismos en Norteamérica. El dato es llamativo, entre otras cosas, porque Estados Unidos y Canadá han dedicado grandes recursos a investigar los sitios arqueológicos, a diferencia de lo que sucede en el sur. No es probable que los sitios más antiguos del norte hayan quedado sin descubrir. El dato es llamativo porque, si América fue poblada desde Siberia, los sitios más antiguos debieran hallarse en el norte.24

Adicionalmente, algunos estudios han detectado entre los paleoindios suramericanos y norteamericanos diferencias de consideración en genes y fenotipos: aquellos con rasgos más australoides, estos con rasgos más mongoloides. Estos elementos han causado una creciente adhesión de algunos investigadores a la hipótesis de un poblamiento autónomo de América del Sur, no proveniente de Norteamérica. Esta hipótesis se relaciona estrechamente con la teoría del ingreso por la Antártida desde Australia.24

Otras teorías, otras rutas posibles propuestas

Otras teorías sugieren también otras rutas de migración del hombre hacia América; éstas probables rutas alternas son:

          Península de Kamchatka (Siberia)-islas Aleutianas (océano Pacífico)-Península de Alaska (Alaska)-Archipiélago Alexander-Isla de Vancouver. Procedencia asiática. Habrían utilizado embarcaciones muy primitivas para el transporte y viaje.

          Oceanía-Antártida-América del Sur. También habrían utilizado balsas. El antropólogo portugués A. Mendes Correia, quien sostuvo esta hipótesis en 1928, descartó otras rutas de migración.

          Melanesia-Polinesia-América. También habrían utilizado balsas primitivas. El antropólogo francés Paul Rivet, quien planteó esta teoría en 1943, dijo que el hombre americano es de origen multirracial, por lo que no negaba otra ruta de inmigración. Esto fue contrario a los planteamientos de Aleš Hrdlička y Mendes Correia, quienes sostenían que la procedencia era de una sola raza.

          Europa-Océano Atlántico-América. Remy Cottevieille-Giraudet documentó entre 1928 y 1931 la hipótesis del origen europeo (Cro-Magnon) de los "pieles rojas" (algonquinos). En 1963, Emerson Greenman planteó la ruta hipotética de la migración europea a América durante el paleolítico superior y el origen europeo de los beotucos de Terranova. Bruce Bradley y Dennis Stanford replantearon en 1999 la existencia de esa migración basados en las similitudes entre la industria lítica solutrense, y la Cultura Clovis, refrendados en las investigaciones de ADN mitocondrial realizadas por Michael Brown. La teoría, conocida como la Solución solutrense, supone que antiguos habitantes de Europa Occidental navegaron por el Atlántico de la era glacial, desplazándose entre los hielos flotantes, de manera parecida a la de los esquimales, hasta alcanzar la costa occidental de América del Norte.

          En 1950, el español radicado en Argentina Salvador Canals Frau propuso la hipótesis de cuatro grandes corrientes pobladoras: a pie por Beringia, navegando en canoas por las Islas Aleutianas, navegando a través del océano Pacífico para desembarcar en Mesoamérica y navegando a través del océano Pacífico para desembarcar en Sudamérica.25

          Migración seguida de extinción: Bien podrían haber ocurrido una o varias migraciones hace 40.000 años o aún más antiguas, que hubieran dejado trazas aisladas de esta presencia, pero con el resultado de que esos grupos se hubieran luego extinguido antes o contemporáneamente a oleadas humanas posteriores. Respecto de esta razonable hipótesis no existen confirmaciones concluyentes, aunque ciertamente ello en cierto sentido permitiría compatibilizar la diversidad de teorías hasta ahora manejadas.

Algunas conclusiones provisionales

Más allá de los debates en marcha y la gran cantidad de preguntas y contradicciones que se presentan en el debate científico actual es posible realizar algunas conclusiones precarias:

1.         Es altamente probable que el hombre americano primitivo proceda del continente asiático, especialmente de las estepas siberianas o de la región del Sudeste asiático. Las semejanzas entre grupos poblacionales asiáticos de esas regiones y la mayoría de los aborígenes americanos ha sido objeto de análisis: etnología, lingüística, cosmología y el pico del continente se haya producido de norte a sur. De todos modos el hecho de que las dataciones de máxima antigüedad que cuentan con consenso de la comunidad científica, Clovis (EEUU, 12.900-13.500 adP) y Monte Verde (Chile, 12.500 adP), se encuentren simultáneamente en América del Norte y en el extremo sur de la Patagonia impide sacar una conclusión definitiva sobre este punto. Sin embargo, estas fechas son aún muy recientes frente a otras fechas datadas en diversos lugares de América, que aún no cuentan con el consenso de la comunidad científica. Habrá que esperar que estos estudios se consoliden. Por ejemplo, entre las numerosas cavernas del nordeste de Brasil se encuentra una conocida como Toca do Boqueirāo da Pedra Furada, la cual cuenta con numerosas evidencias de asentamiento primitivo como instrumentos líticos. Sin embargo, se encontraron otros artefactos en cuarzo que son datados de hace 40 mil años. Semejante observación no es aceptada fácilmente por otros estudiosos que dicen que los cuarzos difícilmente tienen formas definidas que puedan ser consideradas manufactura y que no tiene sentido que los supuestos habitantes de la caverna hubiesen preferido el cuarzo a la piedra abundante del lugar. Las objeciones no restan los misterios que abre Pedra Furada y las excavaciones continúan. Pero aún más al sur, en Chile, las excavaciones de Tom Dillehay y otros muchos arqueólogos en Monte Verde revelan restos de comida e instrumentos que se datan de hace 12 mil e incluso 30 mil años. También Monte Verde es contestado por muchos como una de las más antiguas evidencias humanas en América, pero son más contundentes que las que existen en el hemisferio boreal del continente.26

2.         Las culturas prehistóricas y las civilizaciones de América se desarrollaron de manera aislada al resto del planeta.

3.         La Revolución Neolítica americana es original y carece de toda relación con la que se produjo en la Mesopotamia asiática.

4.         No existen pruebas serias de la llegada a América de seres humanos luego de que se cerrara el Puente de Beringia hace 11 mil años (Scott A. Elias6 ), ni existen pruebas contundentes que permitan concluir que los pueblos americanos tuvieron contactos con pueblos de otros continentes. Está probado que en 982 los vikingos comenzaron la exploración de Groenlandia, pero su penetración en el continente no fue significativa. Otras hipótesis, como la llegada de los fenicios, egipcios, griegos, hebreos, chinos, japoneses y jowanes gracias a sus habilidades marítimas, siguen siendo hipótesis de difícil demostración. Menos evidencia existe aún de una eventual presencia de americanos en los demás continentes.

El encuentro de dos mundos

Pasan 10 a 15 generaciones y los hombres primitivos se asientan en territorio americano. Fueron estimulados por los abundantes recursos que iban encontrando cuanto más tierras conocían y, cuando el peregrinaje iba avanzando cada vez más al sur, hallaban mejores condiciones climáticas y mayores facilidades para la caza. Por otra parte, las condiciones en el "puente de Beringia" habían cambiado. Se había hecho más pantanoso, por lo que su aventura fue un viaje sin retorno. Fue una épica acción de descubrimiento y conquista. Sin darse cuenta, fueron los primeros seres humanos en pisar suelo del Nuevo Mundo.

Tiempo que duró el poblamiento

Al sur de Chile se han encontrado restos fósiles de recolección y caza, de hace 7.000 años. Si se considera que el poblamiento de América empezó hace 36.000 años y que su huella más antigua en el extremo sur del continente data de hace 7.000 años, se deduce que el poblamiento de América duró 29.000 años.

Ruta y cronología del primitivo poblamiento

Muchas bandas siguieron la ruta norte-sur, por el lado occidental del continente, por las vertientes de las cordilleras y los valles intramontanos. Se han encontrado huellas humanas de avances en:

          Topper (Carolina del Sur, Estados Unidos). Restos humanos fechados hacia el año 50.000 adP.

          Pedra Furada (Piauí, Brasil). Restos humanos fechados hacia el año 50.000 adP.

          La Toca (Brasil). Restos humanos fechados hacia el año 45.000 adP.

          American Falls (Estados Unidos). Restos fechados hacia el año 43.000 antes del presente.

          Cuenca del Valsequillo (México). Huellas humanas fechadas hacia el año 40.000 antes del presente.27 28 29

          Lewisville (Texas, Estados Unidos), con fechas de 37.000 años antes del presente.

          Monte Verde II (Puerto Montt, Chile). Restos de 33.000 años.

          El Cedral (SLP, México). Restos humanos y artefactos líticos con una antigüedad de 31 000 años.

          Tlapacoya (Méx, México). Navaja de obsidiana de hace 21.000 años.

          Meadowcroft Rockshelter (58 km de Pittsburgh, Estados Unidos) 16 a 19 mil años.

          Paccaicasa (Ayacucho, Perú). Puntas de proyectil, raspadores, cuchillos; de 17.000 años, aproximadamente. El antropólogo Mc Neish opina que estos inmigrantes llegaron a los Andes peruanos hace 22.000 años.

          Cavernas de Tulum (Tulum), México). Cuatro esqueletos humanos, 14.500, 12.000 y 10.000 años.

          El Muaco y El Jobo (Venezuela). Industria lítica muy tosca, de 14.000 y 12.000 años.

          El Guitarrero (Ancash, Perú). Industria lítica de lascas, una punta de proyectil y un cuchillo; ambas bifaciales, de hace 13.000 años.

          Piedra Museo (Santa Cruz, Argentina). Restos de 13.000 años.

          Mujer del Peñón (Peñón de los Baños, México). Restos de 13.000 años.

          Monte Verde I (Puerto Montt, Chile). Restos de 12.500 años.

          El Abra (Zipaquirá, Colombia). Instrumentos líticos, asociados con huesos de animales y fragmentos de carbón vegetal de 12.400 años.

          Chivateros (Lima, Perú). Industria lítica para labores de recolección, de hace 12.000 años.

          Los Toldos (Santa Cruz, Argentina). Restos de caza y recolección de hace 12.000 años.

          Lapa Vermelha (Brasil) cráneo y esqueleto de Luzia, de hace 11.400 años.30

          Gruta Pedra Pintada (Pará, Brasil). Pinturas rupestres e industria lítica fechadas hacia el año 11.310 adP.31

          Clovis. Restos de caza y recolección de hace 11.050 años.32

          Paiján (La Libertad, Perú). Esqueletos humanos de hace 11.000 años.

          Las Vegas. Península de Santa Elena. Ecuador. Cementerio con 200 enterramientos diferentes fechados en el 10.000 a. C. y vestigios del cultivo del zapallo en el 7.000 a. C.

          Lauricocha (Huánuco, Perú). Industria lítica, fósiles de animales, plantas y esqueletos humanos y pinturas rupestres de hace 10.000 años.

          Toquepala (Tacna, Perú). Pinturas rupestres de hace 9.000 años.

          Lagoa Santa (Brasil). Restos fósiles de hace 8.000 años.

          Cueva de las Manos (Santa Cruz, Argentina). Pinturas rupestres de hace 7.730 años.

          Cueva Fell (Tierra del Fuego, Chile). Restos de hace 7.000 años.

          Intihuasi (Argentina). Restos pre cerámicos de hace 6.000 años.Referencias

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